De Godot a PixiJS: la decisión más difícil
Hay decisiones que tomas con la cabeza fría, y otras que te dejan un nudo en el estómago. Esta fue de las segundas.
El corazón de EDEN REVERIE latió primero en Godot. Y quiero empezar por lo único que de verdad importa decir: Godot es una maravilla.
Gracias, Godot
Godot nos regaló un motor entero, libre y de código abierto. Sin licencias, sin letra pequeña, sin peajes. Un editor precioso, una comunidad enorme y generosa, y una filosofía que compartimos hasta la médula: construir en abierto, para todo el mundo.
Con Godot levantamos el combate por turnos completo —ataques, límite, habilidades, IA enemiga— en tiempo récord. Y funcionaba precioso. Nada, absolutamente nada de lo que viene después es culpa suya. Godot hizo su trabajo, y lo hizo de sobra. Nos enseñó qué juego queríamos ser.
Si algún día empezamos otra cosa, Godot estará sobre la mesa el primer día. Se lo debemos.
Entonces, ¿por qué cambiar?
Porque EDEN REVERIE nació, antes que nada, para el navegador. Soñamos con que lo abras desde el móvil, sin instalar nada, en dos segundos. Y ahí nos topamos con tres realidades que no son defectos de Godot, sino las cuchillas de nuestro caso concreto:
- El peso. El export web empaqueta el motor entero en WebAssembly: unos 49 MB. PixiJS son unos 400 KB. Para abrirse al instante en una conexión de móvil, esa diferencia lo decide todo.
- La iteración. Cada cambio en la web pasaba por exportar. Con Vite es pulsar F5. Repetido mil veces al día, ese minuto se convertía en el proyecto entero.
- El look HD-2D. Los filtros que buscábamos salían más naturales en el camino que elegimos para la web.
Web primero, ligero, iteración instantánea. Eso pedía este juego. Y a veces la herramienta perfecta no es la mejor, sino la que encaja con lo que estás construyendo.
Nos dolió. Y lo hicimos igual.
Tirar meses de trabajo que funcionaba para reescribirlo desde cero es de las cosas más duras que existen. No lo hicimos con alegría; lo hicimos con respeto. Guardamos todo el código de Godot, íntegro, como se guarda algo que quisiste de verdad.
Porque avanzar no siempre es dejar atrás lo que no vale. A veces es dejar ir, con cariño, lo que sí valía — solo porque el camino iba por otro sitio.
Gracias por todo, Godot. De corazón.
— Aiden, en nombre de todo el equipo de EDEN REVERIE